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Jorge Espinoza Sánchez (Lima 1952 -)


Jorge Espinoza SánchezTres poemas románticos del poeta Espinoza Sánchez, escogidos de su basta producción poética que descuella entre los actuales vates peruanos de la poesía amorosa, y que está ámpliamente difundida en el Perú
Espinoza Sánchez, uno de los más connotados poetas peruanos de la generación del 70, ha publicado muchos libros de poesía y narrativa corta y larga con gran suceso. Sus poemas han sido seleccionados para integrar importantes antologías nacionales e internacionales de la poesía amorosa, aquí hemos escogido tres de sus más notables poemas románticos.


   INDICE DE POETAS




BREVE HISTORIA DEL AMOR

El amor muchacha
es un momento de eternidad
una inolvidable fragancia
frente al mar.
Ninguna dulce canción
ni caricia de ola
ni puesta de sol
puedes comparar muchacha con esta bella historia
tus labios sobre la limpia floresta de mi cuerpo
y la música.
El amor muchacha
no puedes contemplarlo
jamás se le vio
por el bosque o la alameda
sólo el beso de la corza
en la fuente dormida
y las lejanas notas de una extraña canción.
Muchacha
el amor es contemplar
la serena cabalgata de los cuerpos
en los prados luminosos
de la tersa estación
y no llorar cuando la vida se vaya
que en los lejanos parajes de otras estancias
volverán los días del amor muchacha.
Más dulce que la transparencia de tu alma
seguirás danzando
en la plenitud de tu belleza
donde vibra el canto de las orquídeas sangrantes.
Muchacha el amor
en la azul transparencia del mar
una dulce mirada el temblor de una mano
y caminar hacia lugares que nadie conoce
y no saber nada más.
Muchacha el amor
es algo que de pronto una tarde
encuentras a la mitad de una calle
en un parque baldío
o bajo el tenue rumor de un farol
sin una voz que te llame
y un nombre muchacha cuando el amor
es más hermoso que la luz delparaíso
y un fuego muchacha
cuando pronuncias el nombre amado
que abrasa tu cuerpo
como si te asfixiaras
y lo llamas
y no recuerdas los calendarios
y te ahogas sola en el lecho.
El amor muchacha
llega cualquier tarde
por la carretera polvorienta
como un cisne
como la camisa abierta a la eternidad.
Muchacha
el amor...

LA ESTACION DE NUESTRO AMOR

I

Dormías como un suspiro perdido en el espacio
retozando en las playas de oceános viejos y desconocidos
jugando con la brisa
que aquella tarde era un amor lejano
querías para tus recuerdos como en los cuentos
que escuchabas de niña
urnas de cristal en medio de algún bosque encantado
el pasado extendía para ti sombras cada vez más lejanas.
Gemías cuando tus sueños juveniles
despeinaban dulcemente tus cabellos
querías flotar en el fuego de la Atlántida
coronada en algún reino mítico
3,000 años antes del dolor
y avanzabas batiendo rítmicamente
tu cuerpo de gacela perdida en los reinos de Enrique IV.
No querías recordar pero tus cabellos
mecidos por el silencio
lloraban al compás de una melodía de Joan Baez
te perseguían cinco continentes extasiados
pero nadie osaba tocarte
una noche mi ilusión te hizo fulgurar
en el cielo más ñlejano allá donde no alcanza mi mirada
muchas noches de desesperación
acabaron por gritarme en pleno rostro
como el corcho indiscreto de una íntima champaña francesa
muchos siglos mis sueños durmieron
como un poema escrito en la playa
allá donde no pueden alcanzarla las olas.
Sólo el continente de tu mirada
osaba despertarme de tarde en tarde.

II
Corrías muy de prisa, reías enormemente
cuando mi voz lejana te decía:
Detente porque vendrán días grises
donde nadie querrá reconocerte
y todos pugnarán por olvidarte.
Ya no llegarán a tu rostro de seda
los largos veranos del placer
y querrás escuchar entonces al super grupo Ocibisa
perdiendose en el follaje de la vida
donde los hombres con corbatas de seda
inflan globos aerostáticos en los dulces vientres virginales
y huyen aterrorizados
entre los niños pequeños que al nacer no pidieron
venir al mundo ni voltearían ante el soberbio paso
de una dieciochoañera en hot pants rosados
como lo haría yo escrutando su fenomenal estructura
con mis catalejos hallados en la Costa de Marfil.

III
No olvides nunca la historia rosa
que solías contarme en los días de tu adolescencia perdida
yo aún conservo tus cosas para no perder aquel entonces
aunque realmente ya estés perdida
y tu recuerdo me clava delicado puñal.


CARTA DE AMOR A UNA HERMOSA GITANA

Un río de sangre, un mar de sangre
es este beso estrellado sobre tus labios.
(Vicente Aleixandre)

Zulma, te escribo estos versos ensangrentados
desde la más terrible prisión del Perú,
quiero que los leas eternamente vestida de novia,
con tus ojos de llamaradas y diamantes
al pie del altar de nuestros sueños.
Hermosa gitana,
te escribo desde la trinchera de los muertos
a esta hora en que salen a vagar
los fantasmas de los combatientes.
Quiero que sepas amor mío
que ser poeta en este país demente
y sangrar desesperadamente por la vida
es ser perseguido, proscrito, presidiario
y condenado a la hoguera.
Paga el Perú con la cárcel
a Quijote enamorado,
amó a los hombres, amó a la golondrina, amó a la luna
y sobre todos los dioses te amó a ti,
ebria y bella hasta el delirio,
hoy me entierran en vida por amar la vida
y bajo la lluvia de balas y cadáveres
te sigo amando aún.

Zulma, es madrugada en la prisión,
hierve la hoguera de la historia,
tal vez jamás vuelvas a verme con vida,
es de poetas morir de crepúsculos,
pero no llores pequeño ángel,
amaste a un poeta,
es decir, amaste a todos los hombres de la tierra
y no hay historia de amor más bella que la nuestra.
Y si me extravío en la oscuridad de la muerte
búscame en los ojos de todos los niños tristes del mundo,
en ellos seguiré viviendo,
un abrazo a nuestros sueños,
un beso a los hijos que nunca tuvimos
y te dejo estos versos
eternamente rebeldes como nuestro amor,
se divulgarán por todo el mundo
y serán traducidos a otros idiomas tus besos,
preciosa gitana. Eternamente tuyo.
Muertas las siemprevivas,
enfermas las rejas del presidio,
llueven cadenas perpetuas sobre los muchachos,
metralla y muerte
sobre la espalda del hijo del hombre,
pero nuestros labios desollados
entonan aún las baladas de aquellos locos días
cuando el corazón era un gitano
y Liza tenía los ojos azules.

Muchacha,
todas las noches
la muerte se desnuda en mi lecho
y arroja su fétido aliento a mi rostro,
mientras la poseo le hablo de ti,
le cuento de ti, la embellezco de ti.
Afuera la metralla aulla enloquecida,
tiempos duros estos
para cantar la gloria de las muchachas hermosas,
el amor ha sido arrasado por los tanques
y la rosa encarcelada por los nuevos dispositivos
antiterroristas,
ahora cualquier metáfora puede costarnos la vida.

Zulma,
leí tu carta desde la bahía de San Francisco,
sentí tu besos y se rompieron mis cadenas,
de mano en mano tus perfumadas líneas
inflamaron el corazón de los muchachos.
¿Díganme pequeños fiscales y jueces perecederos
podrá ser prisionero un hombre intensamente amado?
Hermosa muchacha,
tatuada en la demente memoria de los siglos,
tu amor ha inundado esta mañana la prisión,
mandos políticos y militares
me preguntan por la dulzura de tus ojos
y el poderío bélico de tus besos.

Negra del alma,
mientras los poetas peruanos
se masturban en las cantinas
y se arrastran como mujerzuelas ante el poder,
aquí la historia baila ebria
sin calzón y sin corpiño,
loca de amor buscando un hombre nuevo,
aquí la poesía
vomita sangre y se le caen a pedazos los pulmones,
la muerte danza con pasos de ballet.

Zulma,
la otra tarde aquí en la prisión
a la hora en que la nostalgia
ataca con picos de botella a los prisioneros,
me preguntaron los muchachos lisiados por la guerra,
¿poeta, por qué no escribe Ud. sobre los campos de batalla
versos como fusiles vomitando fuego,
versos como el horror de los estudiantes hallados en las fosas,
versos como el dolor de tantos inocentes
pudriéndose en las cárceles del Perú,
poeta, por qué no escribe Ud. versos como... ?
Entiéndanlo amantes del próximo siglo,
ni la explosión de un coche bomba
ni la catástrofe de Tarata
es más terrible que la dulzura de su amor.
Perdón, muchachos, que os habéis jugado la vida,
qué más puede el poeta
sino escribir al amor aún en la horca.

Niñas hermosas, que leáis estos versos
escritos desde el infierno
quiero que sepan
que el poeta escribió bajo la metralla
para que la rosa siga perfumando vuestros sueños,
recordadme algún día
a la hora en que los jóvenes piratas
se lanzen al abordaje de vuestros cuerpos.

Zulma,
he descendido al infierno
y escribo estos versos
sólo por ceñir un laurel en tu frente,
sé que leerás mi carta
hasta calcinarte los ojos,
sé que serás valiente
porque sólo de valientes es vivir grandes amores.

No llores gitana,
nos tocó vivir una época terrible,
pero un amor bello como los sueños
de los que ya partieron.




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