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MANUEL GONZALEZ PRADA,
Escritor Manuel González Prada (Lima, 1841 - 1918) Manuel González Prada - poeta y ensayista, precursor del modernismo en el Perú junto a otros poetas de la talla de Rubén Darío y el nacional César Moro. Pero González Prada es más conocido por sus ensayos de índole política y social, donde críticaba acremente a políticos criollos y a algunas costumbres de la vida social. En esta página podemos apreciar algunas muestras de su poesía que, aparte de sus versos libres también publicamos el soneto AL Amor y el rondó (rondeau) Rondel, ambas de difícil construcción.
El rondó es de origen francés, consta de tres estrofas y lleva un estribillo tomado de la primera parte de la primera línea (¡Oh porvenir!) que se repite al final de la segunda y tercera estrofa. Note también que el poema está rimado.


LE TOUR DU PROPIETAISE

	


		Con sus enormes botas impermeables

	    Y su vestido kaki de una tela fina,

	    Con su paraguas en la mano

	    Y su panamá-hat en la cabeza,

	Inspecciona el señor burgués sus propiedades,

	    Sus propiedades rústicas y urbanas.



	    Alegre y satisfecho,

	  En plena digestión del chocolate,

	Del butiroso y vigorante soconusco,

	    Deja el confort del nido

	  Y al aire libre se aventura,

	A tiempo que el demonio tentador del medio día

	    Pecaminosos rayos

	    Dispara contra el mundo.



	Nunca más alegría derramó la Primavera,

	Nunca más aromas, nunca más resplandores;

	    Al firmamento en llamas,

	    La tierra en flor sonrío.

	  Nada escucha el burgués: en vano

	La canción de la tórtola desmaya en la espesura,



	Lamentando las vidas sin amor ni Primavera;

	O el rumor de las alas repercute a la distancia,

	Como el diálogo nupcial de la Tierra con el cielo.

	    Nada huele el burgués: en vano

	Trasciende como un bálsamo salubre y confortante

	    La resinosa emanación del pino,

	O pasa como suave llamamiento al goce

	    El lujurioso vaho de la selva.



	    Nada mira el burgués, en vano

	    El sauce babilonio se estremece

	      A la sonora caricia del río;

	O blanca nube se desliza por el viento,

	Como la eterna desposada de un esposo que no viene;

	O vuelan a su lado mariposas,

	    Mariposas teñidas

	Con el dorado polen de la cándida azucena.



	    Naturaleza en vano

	Almibaras tu almíbar, hermoseas tu hermosura,

	Y, como regio don, ofreces a los hombres

	    Tu desnudez olímpica y gloriosa.



	El burgués, el binario de Harpagón y de Tartufo,

	No te comprende a tí, la madre sin hipócritas remilgos;

	    A tí, la pródiga divina;

	    A tí, la gran pagana.

	    Meditando, calculando

	    El alza y baja de los fondos,

	El gran señor no mira, no huele ni escucha,

	    Que luz, amor, belleza y poesía

	Nunca fueron productos cotizables en la bolsa.



	Despide chispas y regaña al hortelano,

	    Si en los surcos de berzas y lechugas

	    Distingue rosas;

	Más congratula al jardinero, suelta un ¡oh! de regocijo,

	Si en las antiguas platabandas de amapolas y claveles

	    Divisa coles.



AL AMOR

Si eres un bien arrebatado al cielo
¿Por qué las dudas, el gemido, el llanto,
La desconfianza, el torcedor quebranto,
las turbias noches de febril desvelo?

Si eres un mal en el terrestre suelo
¿Por qué los goces, la sonrisa, el canto,
las esperanzas, el glorioso encanto,
las visiones de paz y de consuelo?

Si eres nieve ¿Por qué tus vivas llamas?
Si eres llama ¿Por qué tu hielo inerte?
Si eres sombra ¿Por qué la luz derramas?

¿Por qué la sombra, si eres luz querida?
Si eres vida ¿Por que me das la muerte?
Si eres muerte ¿Por qué me das la vida?




   RONDEL

¡Oh porvenir, oh sol sin occidente,
¡Oh día que mis ojos no verán,
Si es noche de amargura lo presente
¡Qué júbilo, qué luz resplandeciente
Las horas de mañana irradiarán!

Yo, el átomo nacido de la nada
Para girar en sombras y morir,
Fijo en tus claros reinos la mirada,

¡Oh porvenir!

Quien, subyugando al tiempo y a la muerte,
Joven pudiera eternizarse y fuerte;
O en inefable languidez dormir,
Alzar un día la pesada losa,
Y abrir los ojos a tu gloriosa.

¡Oh porvenir!



ROMANCE

No arrastres, oh poeta,
La púrpura de tu alma
En el lodo y las miserias
De las calles y las plazas;
No des tu noble corazón de pasto
Al pico de los buitres y los grajos.

Respira el sano viento
De cimas invioladas,
Y en olímpico silencio
Ve pasar a la distancia,
Como un torrente de ponzoña y fango
El escuadrón siniestro de los malos.

Si al polvo de los hombres
Desciendientes, si batallas,
Que tus yambos sean golpes
De flamígeras espadas,
No hagas papel de justo y mercenario;
Lengua de apóstol, sangre de lacayo.