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Poemas Femeninos Amorosos
Gabriela Mistral, Poeta ChilenaLa poesía es un algo inmanente al ser del hombre; lo presupone y lo explica en su andar hacia el verdadero humanismo. Sin poesía y sin arte no habríamos intuido el ritmo vital que mueve a las almas y a las estrellas, según el cantar de un viejo verso pitagórico. ...................................................
Pero si Esquilo es la culminación de la épica, no lo es de toda la poesía ..................................................................................................... Por primera vez el poeta hablaba de si mismo. Primero de sus inquietudes religiosas y, luego, en un tono más íntimo pero igualmente bello, de sus confidencias amorosas...............
José Bonilla Amado, peruano


EXPLOSION

Soneto

Delmira Agustini

(Uruguay 1886 - 1914)

¡Si la vida es amor, bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento
Hoy abre en luz como una flor febea
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea¡

Hoy partió hacia la noche, triste, fría,
rota las alas mi melancolía;
como una vieja mancha del dolor

En la sombra lejana se deslie
Mi vida toda canta, besa, rie!
¡Mi vida toda es una boca en flor!


BALADA

Gabriela Mistral

(Chile, 1889 - 1957)

El pasó con otra;
yo le ví pasar
siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!
El va amando a otra
por la tierra en flor
ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!
El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar¡
El irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos dulces,
(Dios quiere callar)
y él irá con otra
por la eterbnidad.



TRES POEMAS DE
ALFONSINA STORNI (Argentina 1892 - 1938)

ODIO

Oh, primavera de las amapolas,
Tú que floreces para bien mi casa,
Luego que enjoyes las corolas,
Pasa.
Beso, la forma más voraz del fuego,
Clava sin miedo tu endiablada espuela,
Quema mi alma, pero luego,
Vuela.
Risa de oro que movible y loca
Sueltas el alma, de las sombras, presa,
En cuanto asomes a la boca,
Cesa.
Lástima blanda del error amante
Que a cada paso el corazón diluye,
Vuelca tus mieles y al instante,
Huye.
Odio tremendo, como nada fosco,
Odio que truecas en puñal la seda,
Odio que apenas te conozco,
Queda.


A UN DESCONOCIDO

(soneto)

En esta tarde de oro, dulce, porque supongo
Que la vida es terna, mientras desde los pinos
Las dulces flautas suenan de alados inquilinos
Siento, desconocido, que en tu ser me prolongo.

Los encantados ojos en tu recuerdo pongo:
¿Quién te acuñó los rasgos en moldes aquilinos
Y un sol caliente y muerto te puso en los divinos
Cabellos, que se ciñen al recio casco oblongo?

¿Quién eres tú, el que tienes en los ojos lejanos
El brillo verdinegro de los muertos pantanos,
En la boca un gran arco de cansancio altanero,

Y a mi pesar arrastras, colgante de tu espalda,
Como un manto purpúreo o una roja guirnalda,
Por la ciudad del Plata mi corazón de acero


ROMANCE DE LA VENGANZA

(Balada)

Cazador alto y tan bello
Como en la tierra no hay dos,
Se fue de caza una tarde
Por los montes del Señor.
Seguro llevaba el paso,
Listo el plomo, el corazón
Repicando, la cabeza
Erguida, y dulce la voz.
Bajo el oro de la tarde
Tanto el cazador cazó,
Que finas lágrimas rojas
Se puso a llorar el sol...
Cuando volvía cantando
Suavemente, a media voz,
Desde un árbol, enroscada,
Una serpiente lo vio.
Iba a vengar a las aves,
Mas, tremendo, el cazador,
Con hoja de firme acero
La cabeza le cortó.
Pero aguardándolo estaba
A muy pocos pasos yo...
Lo até con mi cabellera
Y dominé su furor.
Ya maniatado le dije:
Pájaros matasteis vos,
Y voy a tomar venganza,
Ahora que mío sois...

Mas no lo maté con armas,
Busqué una muerte peor:
Lo besé tan dulcemente
¡Que le partí el corazón!

Envío

Cazador: si vas de caza
Por los montes del Señor,
Teme que a los pájaros venguen
Hondas heridas de amor.


LA HORA

Juana Ibarbouru

(Uruguay, 1895)

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa,
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después... ¡ay, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aun es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde, antes que anochezca
y se vuelva mustia la corona fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante, ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?


LA BALADA DEL AMOR TARDIO

Dulce María Loynaz

Cuba - (1903)

Amor que llegas tarde
tráeme al menos la paz;
Amor de atardecer ¿Por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?

Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más;
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya...

Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna;
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana... --No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. (((Dabe))) el mar...

Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.


LA ANSIEDAD DE TU PRESENCIA

Yolanda Westphalen

(Cajamarca, Perú, 1925 -)

La ansiedad de tu presencia
Entre los vivos
Me hace olvidar
Metáforas y símbolos
La palabra está en derrota
Solo tu
Imagen
Enceguece mis ojos
Y mi dolor
En ascenso
Se concreta en lágrimas

II

Sabes que la esperanza
Es terca
En terquedad
Permanecida
Espero tu regreso
En lejanía
Y desde la altura
De mi dolor
Sin nombre
Miro la ausencia
De la niebla
Posarse sobre tu figura
-austera-
Como fugaz prisionero
De la vida.



ST

Faumelisa Manquepillán

Puquiñe, Chile, 1960-

Te estás desmenuzando en mi memoria
Ya no recuerdo tus rasgos
Solo me quedan tus feos perfiles
Será que no dijiste nada bello
Y no sembraste ni semillas ni arcoíris.


ESFERAS

Rosella Di Paolo

Lima, Perú, 1960-

No es sólo el taciturno caparazón en que te guardas
como en un cuarto oscuro donde yo no podría entrar,
es el espeso oleaje que te encierra mejor
es la arena y sus minúsculos laberintos, los sargazos
que me sujetan mientras huyes
¿cómo saberlo? ¿a quién preguntar por estas cosas?
¿a la piedra oculta bajo la piedra del mar?
Tiéndeme tus manos,
que sobre sus líneas llegue como a través de mapas
a los suaves territorios que defiendes.
Arrójame astrolabios, sextantes, rosas de muchos
vientos
pero no me dejes aquí, en este borde,
aterida entre los fuegos que no alcanzo a encender
si no me miras.

Y tú escribes mi nombre en la arena
Pero en otra playa
Es que hemos descuidado las cosas
Hemos dejado crecer el mar como yerba mala
Y habrá que arrancarlo con cuidado
Hasta allanar la arena de esa playa
Donde puedes escribir mi nombre al rozar el dedo
Que está escribiendo el tuyo despacito.