Ezine de divulgación literaria
Poetas centroamericanos Contemporáneos - poemas de Alexander Sánchez, (Panamá), Marlene Denis (Cuba)  
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DOS POETAS
PANAMEÑOS

MEMORABILA

Alexander Sánchez

I

En su detenido tránsito los fósiles esperan

el desmantelamiento de los   artificios



inamovibles en su convicción de piedra

resisten a las lámparas eléctricas

y a las interrogaciones del carbono catorce

de los paleontólogos



sólo cobran movimiento en la penumbra 

de los museos

cuando llega la noche



y cesa el flujo de turistas

cuando los agentes de seguridad 

son ganados por el   cansancio

mientras semejan pilotear naves ultramodernas

frente a   los paneles del sistema de circuito cerrado



entonces despiertan de su mansedumbre quieta

de su pleistocénico sueño 

los huesos mutilados por el tiempo

y por los martillos de la National Geografic

y vuelven a escucharse los bramidos tras la dentellada titánica

los aullidos nocturnos de las

bestias en celo



todo cobra movimiento bajo la bóveda de vidrio

las manadas como cardúmenes moviéndose

de un lado para otro 

               por la sala

                               en sombras

huyendo de la zarpa y del colmillo



luego 

el aire lavado por la lluvia

perlado de cristales detenidos en el  

 tiempo

de la fosilizada lluvia de las minas

de Muzo y de Sudáfrica

de   Siberia y de Indochina



el relámpago entre tanto despertando

al nacimiento de los dioses telúricos   

la tierra abriéndose 

devorando los paisajes y horizontes

de los primeros seres   conscientes



y de nuevo el silencio inarticulado

el callado silencio del símbolo en la   piedra

íntimos mapas del alma poblando las praderas

y las paredes de cavernas y cascadas



la primera punta de piedra

el primer húmero quebrado

el llanto primero inducido por el   hombre

la primera muestra

 de furia incontenida



y el primer susurro en la   oreja

imitación del roce de hojas por el viento

               la primera onomatopeya

la primera sonrisa iluminando un rostro

el primer beso 

el primer pacto

la primera caricia al un vientre solidario

el primer asombro metafísico



y nuevamente la lluvia

                               los

 relámpagos

la noche dictando paréntesis y álgebras al hombre

heredándoles el miedo genético al frío de la soledad

y al   hambre



en la penumbra del museo

                               penumbra fría

cobra más sentido que movimiento el fragmento de la vasija

recuerdo del barro con que coció sus dioses el hombre

aquella noche cuando tuvo que darle forma a la idea

y concibió la posibilidad de traducir la vaga concepción

que gravitaba en sus danzas de ebria psicotropiedad



y luego la tribu huyendo de los fríos glaciales

del sideral exilio de sus dioses

la tribu esquivando abismos y corrientes

la tribu disputándose los   territorios

la tribu distribuyendo equitativamente las pieles

                                              y los granos colectados

la tribu narrando junto al fuego sus primeros mitos

memoria   universal rescatada por el canto



y luego huyendo nuevamente hacia las regiones   boreales

y nuevamente al sur huyendo siempre

como buscándole sentido a las direcciones

a la rosa de los vientos y del tiempo

siempre juntos

unidos ante el abismo inevitable de la

 muerte

y   en la fiesta del nacimiento

siempre juntos



cobra movimiento la sala del museo

y cobra   vida

vida y movimiento que tornan al silencio pétreo

cuando se abren las puertas   

y fluyen en manadas los turistas

a nuevamente sorprenderse

con los restos fósiles 

porción del tiempo   detenido

ahí donde todas las noches hay fiesta.

Arte y Deleite del Buen Tomar Café

Alexander Sánchez

hoy aprenderemos
a tomar café a la francesa

entre sorbo y sorbo
emita un corto suspiro
como si la noviecita
o el noviecito
de cuando teníamos quince años
recién nos hubiera dejado

¡no se les ocurra
por ningún motivo
tomárselo de un sorbo
-semejante insulto al ego
del que preparó el café-
tómeselo suavecito
como sin ganas
reclínese de medio lado
para que el café descienda
fluya a su antojo
y no le duela luego el estómago
sobre todo si lo tenía vacío

no
mentira
tómeselo como quiera
cuando aún está caliente
como se lo toman los campesinos
o los citadinos de América Latina
cuando hace mucho frío
y saben que no han comido
y que es de noche
y que posiblemente afuera
está lloviendo
y que además es muy probable
que no habrá galletas


tómeselo con calma
como pueda
que el café es muy bueno
sobre todo cuando hace mucho frío
y uno se siente solo
como yo
hoy

si hay galletas
muchas gracias
si no
no hay penas
basta que estemos ambos
usted y yo

ahora sí
lárguese el suspiro

DOS POETAS
GUATEMALTECOS

"1844"

César Brañas

No lo vieron, no lo vieron.
Tuvo amigos oscuros, inciertos confidentes;
tuvo amantes fugaces, platónicas novias.
Pero no lo vieron, ay, no lo vieron.

Sus amigos decían: ¡Qué genio tan extraño!
Sus amantes decían: ¡Qué ardor tan frío!
Y no lo vieron, no lo vieron. ¡Y se desangraba!

El viento lo amortajó en sus grumas;
el silencio calló sobre él.
No se sabe, torvo, por qué sendero se fue.

Otros vinieron y por él preguntaron.
Nadie lo conoció en sus días, nadie.
Nadie sabe por dónde se fue.

Y anda en leyendas y madrigales;
lo repiten las novias, lo cantan los niños;
pero sus hermanos no lo vieron, no.

Y es el crimen de todos los tiempos,
y es la tristeza de todos los siglos.
¡Es tan deslumbrante su luz,
que nadie la ve!


DOS POETAS
COSTARRICENSES

JARDIN ANTIGUO

Vilma Vargas

En tardes calurosas
oigo nuestras voces:
rondas inquieto como yo,
sin encontrar el agua acampada en las rocas.

Pero hay algo más,
un sol inatrapado,
ojos límpidos en la noche.

Aquí debió empezar la vida.
El fuego aclara y permanecen
las cosas que fueron el mundo.
Nunca me he ido
ni me iré. Soy
el guardián y la puerta.


URBE

Mainor González Calvo

Espacio que odio y quiero
franja que divide el amor y la muerte
concreto tácito que cubre la esperanza y la angustia
calles sin perdón extendiendo sus dominios sobre la faena
teatro ambulante
capaz de mutar en cada esquina de párpados vidriosos
esto ha sido mi vida
cajón de zapatos que suministra la existencia
cárcel para sueños de intenciones naturales.

De Esbozos de un citadino cualquiera

DOS POETAS
CUBANOS

Marlene Denis


Reto en plenilunio para saciar la voracidad de la carne



tu poema es la gran luna

                     que has tocado al borde de mi seno

ante el devenir de los astros lujuriosos.

un cantar taciturno

me repite:

                 no le manches

                 no le tires tanto amor 

                                 que le desplomes

                 no le eches a perder el corazón con tanto fuego…

busca el remanso

          la cándida armonía

entre el trópico y los ángeles

                  que se desbordan en mi boca

sin que nadie pueda impedir la luna llena

                                 palpitante en la carne

                                      como desafío al reino de los cielos.

Del libro: "Donde termina el infinito"


TESTAMENTO

Adalberto Echavarría Alonso

Las Tunas, Cuba- 1956

Les dejo la experiencia de lo sido
en este mundo donde la nobleza
marcha con la humildad y la pobreza
a donde pocos la han reconocido.

Les dejo el irrespeto del olvido,
el no temer la muerte cuando venga
y todo cuanto júbilo contenga
para vencer el tiempo entristecido.

Les dejo la pasión por el destello
del sol en los trigales si amanece,
el imantado enigma de lo bello,

esta inconformidad con el ahora,
la desnudez del alma bienhechora
y el vuelo al infinito que anochece.

De: Polvo temporal


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